DEJAR DE FUMAR CON HIPNOSIS

La sesión para “Dejar de Fumar” comienza con una discusión acerca del estilo de vida del cliente, su familia y sus relaciones con otras personas. El objetivo es conocer qué le ha generado tensión en la vida; qué le resulta importante; qué le asusta; cuáles son sus aspiraciones y motivaciones: en esencia, cuáles son las influencias que controlan su vida.
En la sesión se hablará de cómo y cuándo comenzó el cliente a fumar; lo que recuerda acerca del primer cigarrillo fumado; por qué decidió seguir fumando a pesar de que el primer cigarrillo fue tan horrible. Las respuestas a estas preguntas son usualmente más o menos las mismas: “Mamá y papá fumaban, y me parecía que si comenzaba a fumar podría sentirme más adulto” y un largo etc.
Sean cuales sean las respuestas, invariablemente apuntarán a una asociación con el hecho de ser adulto, formar parte del grupo, ser más sofisticado y maduro, alcanzar la independencia.
¿Qué obtiene usted de los cigarrillos? Otra vez las respuestas son previsibles: “Me ayudan a relajarme”; “Me ayudan a concentrarme”; “Me tranquilizan”; “Me dan algo para hacer con mis manos”; “Me dan una excusa para tener una pausa”.
En la mayoría de los casos, las respuestas a todas las preguntas que se realizan durante la entrevista, emergerán en el instante en el que el cliente comience a hablar con franqueza. Quizá sea la primera vez en su vida que habla acerca de su hábito y sobre lo que sabe respecto de los peligros y las consecuencias sociales asociadas al mismo.
Durante la terapia, usamos los miedos y las aspiraciones de nuestros clientes en la búsqueda de su bienestar. Miedos que están anclados en el subconsciente y que durante la sesión proyectamos para que sean reconocidos conscientemente.
La hipnosis no es una fórmula mágica que actúa como un conjuro. Es por ello que el paciente ha de ser consciente de que es responsable de su salud, pues nadie más que uno mismo puede dejar el hábito de fumar.

Tendemos a reforzar la culpabilidad y el remordimiento, no porque disfrutemos de las emociones negativas, sino porque sabemos que las emociones son una fuerza motriz muy poderosa. Después de la culpabilidad y el remordimiento vienen las felicitaciones y el reforzamiento de la confianza, el sentido de logro y su conocimiento, de tal manera que desde ese instante en adelante no desearán depender de nada más que de aquello que poseen desde hace mucho tiempo: la confianza y la autoestima que son capaces de generar desde su interior.

Cuando todo lo que nos rodea es caótico e imprevisible, los seres humanos buscamos constancia y predictibilidad. Por eso, a pesar de que sintamos que todo está sucediendo y cambiando fuera de nuestro control, recurrimos a los hábitos como el fumar, ya que creemos que estos “se mantienen siempre iguales”. Es decir, percibimos los cigarrillos como algo previsible que provee de un sentido de constancia y por ello, pueden transformarse en una influencia muy potente. Es ahí donde se esconde el poder del hábito.

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